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Anatomía del Ojo
Para tener una buena vista, has de tener un buen aprendizaje.
Esto puede parecer sorprendente pero ver también se
aprende, como andar, hablar, leer, escribir
El oído
se perfecciona en el caso del músico, el olfato en
el caso del perfumista, el tacto en el caso del ciego. La
visión como los demás sentidos se desarrollan
por el aprendizaje. El buen aprendizaje debe realizarse en
el momento adecuado de nuestro desarrollo visual. Un hecho
de esfuerzos repetidos sancionados por éxito o por
fracaso; tendrá, entre otros objetivos buenas latitudes
de funcionamiento, reto de adaptabilidad dejando una visión ágil
y espontánea en el limite de nuestra posibilidad.

¿Qué vemos cuando
nos miramos los ojos en el espejo? Una parte
oscura y la otra blanca. La primera se constituye de
un circulo negro: la pupila y
de un espacio coloreado: el iris,
ambos cubiertos de una cúpula transparente formada
por la cornea y el humor
acuoso. La segunda, es el blanco del ojo o esclera.
Vemos también los párpados,
encargados de proteger esta parte visible de los ojos.
Detrás, ocultos sucesivamente, el cristalino,
el vítreo,
la retina y el nervio óptico.
La cornea está directamente
en contacto con el exterior. Es
una maravilla arquitectónica
constituida por células
muy finas y muy regulares organizadas
tal y como un nido de abejas. Es
una zona frágil de unos
11 milímetros de diámetro,
con un espesor de aproximadamente
sólo 4 décimas de
milímetro. La cornea contiene
78% de agua. Para mantener este
grado de hidrofilia y su función óptica,
está cubierta de lagrimas
segregadas continuamente por las
glándulas lagrimales y repartidas
por el parpadeo. Si la cornea no
se oxigena correctamente, como
por, por ejemplo en el caso de
una lente de contacto muy apretada,
entonces se forman vasos sanguíneos
que penetran en la cornea para
aportarla suficiente oxigeno. Esto
genera molestias en la vista ya
que estos vasos forman una imagen
incómoda y constante en
el campo visual.
El humor acuoso es un líquido
transparente, constantemente filtrado y renovado
que, con el vítreo, mantiene la presión y
la forma del globo ocular. Si comparamos los ojos a un
aparato fotográfico, la pupila es un diafragma por
el que traspasa la luz. Si la pupila funciona correctamente
puede pasar a medir de 1 a 2mm de diámetro en lugares
de mucha luz hasta alcanzar unos 8 mm en la oscuridad.
Esta variación en el tamaño y forma de la
pupila, también puede ser debida a nuestras emociones.
Por ejemplo en un momento de mucha tensión se traduce
en un ensanchamiento automático de este diámetro.
El humor acoso se compone esencialmente de agua, pero también
de vitamina C, de glucosa, de ácido láctico,
de proteínas. Se renueva en unas 2-3 horas.
El iris
da el color a los ojos.
El color del ojo depende del grosor
del abanico que forman las laminillas
de pigmentación y de la
concentración de melanina
en ellas. Cuanto más grueso
es el abanico y contiene más
melanina, más se oscurece
el ojo. La musculatura del iris
controla la dilatación de
la pupila según la intensidad
de la luz. Cuando el diámetro
de la pupila es pequeño,
la profundidad del campo aumenta
y las aberraciones son menores;
el diafragma elimina los rayos
que sobran y la imagen que se forma
en la retina es más nítida.
Por la noche, no hay mucha luz,
la pupila se dilata, la imagen
que se forma en la retina no es
tan nítida: A este fenómeno
se le conoce con el nombre de miopía
nocturna. La nutrición del
iris depende del humor acuoso,
por el que está bañado,
y de la sangre que le irrigan unas
pequeñas arteriolas.
El cristalino es una lentilla óptica
positiva situada detrás del iris. Los
rayos luminosos entran por la cornea, atraviesan el humor
acuoso y la pupila. Ahí, el cristalino los hace
converger, hacia la retina. El cristalino, posee la propiedad
de cambiar de forma según la distancia de mirada.
Si el objeto está cerca, se abomba. Se dice que
converge. Si está lejos, se aplasta. Esta capacidad
de contracción es la acomodación. Esta
función se produce a partir de unos diez centímetros
hasta el infinito. Con la edad, pierde de su elasticidad,
entonces nos encontramos ante la presbicia. En el caso
de que el cristalino se ponga amarillento o pierde transparencia
con el tiempo, se vuelve opaco, hablamos de una catarata.
El
vítreo o el humor vítreo
representa 90% del ojo en volumen. Situado
en una bolsa atrás del cristalino y que llega
al fondo del ojo, el vítreo es un líquido
viscoso con capacidad de amortiguar los golpes. Ha de
mantener la rigidez del globo ocular, y de mantener fija
la retina al fondo del globo ocular. Su estructura le
hace intervenir en la presión intra-ocular y le
permite absorber las presiones a las que ha estado sometida
sin alterar la función del ojo. Está formado
de 95% de agua.
La retina es una placa muy sensible.
Tiene un espesor de 1 décima de mm. Puede distinguir
una leve luz, la llama de una vela por ejemplo, a una distancia
de 10 km, en la obscuridad total! Es una membrana situada
en el fondo del ojo, en su cara interna. La atraviesan innumerables
vasos sanguinos cuyo dibujo nos diferencia mejor que las
huellas digitales. Es la formación por un mosaico
de centenares de millones de células nerviosas fotorreceptores:
los conos (6-7 millones) y los bastones (130 millones). Desempeñar
un papel imprescindible en la función visual. Los
receptores de la luz, los colores, las formas y los movimientos.
Aseguran también la visión nocturna. Los conos
captan tres colores básicos que permiten la reconstrucción
de los demás colores. Del rojo y más oscuro
al azul, saben distinguir más de 100 tonos diferentes
y 750 niveles de luminosidad. La percepción de los
colores varía según la luminosidad: a la luz
del día, los ojos son más sensibles al amarillo,
mientras que de noche, son más sensibles al azul.
La retina transforma todos esos elementos en flujos nerviosos
que el cerebro recibe por el nervio óptico.
El nervio óptico se
comporta como una "correa
de transmisión" de
las informaciones recibidas y dirigidas
al cerebro, ya que la visión
es un conjunto constituido de dos
ojos que conectan entre ellas a
través de una parte del
cerebro. Como ordenador, perfecto,
el cerebro grava, interpreta y
traduce en imágenes. El
nervio óptico mide 4 mm
de diámetro y 5 cm de largo.
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